Las guaguas que pasan mucho tiempo solo con papillas lisas suelen rechazar más los trozos después. Por eso conviene ir avanzando de a poco:
Que se deshaga entre tus dedos. Purés espesos, que no chorreen de la cuchara.
Pequeños grumos blandos y trozos que pueda agarrar con el puño.
Ya hace la pinza: trocitos del tamaño de un garbanzo, bien blandos.
Casi todo lo de la mesa, en trozos pequeños. Masticar es clave para el habla.
Cubiertos propios y trozos más grandes, salvo los alimentos de riesgo.
Antes de servir, aplasta el alimento entre tu pulgar y tu índice. Si se deshace con poca presión, está listo para una guagua que recién empieza.
Información general basada en recomendaciones de la OMS y el MINSAL. No reemplaza la indicación de tu pediatra.
